LIBROS OCULTOS, MISTERIOSOS O IMAGINARIOS.

A  lo largo de la historia de la humanidad escuchamos sobre conocimiento mágico, sabiduría superior en libros escondidos, inaccesibles para la mayoría de personas. ¿Existen estos libros? ¿ Dónde están? ¿Quién los escribió?

Para empezar, no hay que preocuparse por saber en dónde están, porque perderíamos el tiempo. Los sabios dicen que hay un libro más viejo que la misma humanidad. Pero cómo es esto, si la historia oficial dice que el primer libro impreso fue la Biblia, editada por el año de 1450, cuando Gutemberg creó la imprenta. Éste ejemplar de la Biblia se puede apreciar en el museo Británico en la actualidad. Pero este no es el primer libro. Existen datos que hacen pensar de la existencia de libros antiquísimos. ¿Cuáles son? Bien, pues se habla de un libro que no tiene nombre, que jamás ha sido traducido, y está escrito totalmente en caracteres primitivos y páginas sueltas, como las tabletas de los antiguos. Un distinguido sabio ha revelado su existencia, lo que le llamó la atención, no ha sido precisamente el secreto, sino la antigüedad de dicho libro que resume todas las ciencias, libro que expande la conciencia que habla y hace pensar en lo inimaginable.

Por otra parte hay datos históricos que hablan de Apolonio de Tiana, que vivió en el siglo primero de nuestra era y que viajó a la India a estudiar los secretos ocultos. Él habla que estudió en libros misteriosos que contenían toda la sabiduría soñada de eras anteriores a la nuestra, nunca dio a conocer los nombres de algunos de los libros que leyó, pero dio a conocer al mundo occidental los grandes libros orientales como: Los UPANISHAD y el BHAGAVAD GITA. Libros sagrados, sin duda, para el mundo oriental.

Un libro más que también se presume ha sido destruido, es el del Abad alemán Tritemo. Él publicó sus investigaciones en su libro llamado Esteganografía, que enseña cómo hipnotizar a distancia. Hoy en la actualidad sobrevive un sólo manuscrito incompleto. Se dice que fue destruido por los hombres de negro ­tema del que hablaremos en otro artículo-.

Otro libro que existió o que para algunos fue un invento de Madame Blavatsky, quien dijo que había un libro más antiguo que nuestra raza aria, fue el llamado Libro de DZYAN. En el que se hallaban conocimientos secretos de otros planetas, principalmente de venus. Pero quizá el primer hombre que mencionó la existencia del libro de DZYAN, fue el astrónomo y político Francés Jean Silvain Bailly (1736- 1793), acalde de Paris en los años de la revolución francesa. El conocimiento de dicho libro -decía Madame Blavatsky- era peligroso para la humanidad, ya que habla de la creación de la energía nuclear.

Sí; en el siglo XlX sucedió esto. “Es de sorprendernos hoy que hablamos muy orgullosos de los logros que hemos alcanzado como civilización y que afirmamos categóricamente que jamás nadie ha llegado a tal grado de ciencia y tecnología, allá libros antiquísimos hablando de la energía nuclear” y otras tantas enseñanzas de ciencia, arte, religión y filosofía, que para el hombre de hoy le son increíbles, que se supieran en la época en la cual según la Arqueología, estábamos en el Paleolítico, la famosa edad de piedra que se sitúa aproximadamente 10000 años antes de nuestra Era. 

Hay otros libros misteriosos que no se sabe quien los escribió pero que han sido robados, quemados o escondidos. Uno de estos libros se le conoce como “El libro de TOTH”  un ser divino de los Egipcios. Su libro de Toth o más bien su papiro, se dice tiene una antigüedad de 10,000 a 20,000 años. Lo dicho: ¿Cómo es que un libro puede tener tal tiempo? Si nos dicen que la escritura empezó con los jeroglíficos hace 3000 años en África y la escritura como la conocemos hoy en día, que marca el fin de la prehistoria, según las instituciones oficiales, fue 2000 años antes de nuestra era.

Pero regresemos al libro mencionado. Por tal antigüedad, este libro se vuelve divino y peligroso. Algunos de los secretos que nos revela, son por ejemplo, la telequinesia (acción mental a distancia), fenómeno que es objeto de estudio en la actualidad por todos aquellos que nos dedicamos al estudio de la Parapsicología y la sabiduría de planetas distantes. ¿Qué sucedió que en una conspiración el libro fue arrojado al fuego?

Pues bien, estos son algunos de los libros que yo en lo particular quisiera tener en mis manos, pero quizás se han perdido para siempre. Lo que sí les puedo asegurar es que el conocimiento verdadero nunca se pierde, porque está en la misma naturaleza, sólo hay que saber buscar e interpretar bien sus conocimientos.

Los libros, como podemos leer, son causa a veces de gran esplendor para el que los tiene, y a estos hombres les da la apariencia de sabios, aunque no lo son en realidad; los libros les darán la oportunidad de repetir lo que otro ya ha dicho, pero no les darán la posibilidad de actuar por sí mismos; hay que experimentar personalmente y crear un movimiento de revolución interior, sin el cual aquello no es el verdadero saber, y causará su perdición, si no sabe manejar dicho conocimiento. El saber sólo se le debe otorgar al que ha probado que  lo merece.

Por último, imagínense que los libros al igual que navíos, cruzan los grandes océanos inmensos del tiempo y sus palabras de sabiduría hacen posible que las épocas más distantes entre sí comuniquen su sapiencia, sus inspiraciones, tradiciones y sus descubrimientos. Así que lo primero, desde mi perspectiva, para aquellos buscadores de la verdad, de lo oculto y de lo misterioso, esencial en todo aprendizaje más allá de devorar libros, es mirar primero en sí mismo, no a la manera clásica de una introspección psicológica superficial y parcial, sino de una manera integral a la forma del Oráculo de Delfos, que exigía al hombre conocerse bien para poder desligarse de aquello a lo que se apega, y sólo así poder explorar el universo.     

                                                                                                 “Por un conocimiento libre”

                                                Desde el otro lado de la Psicología, los saluda Roger Bermeo

Mayo 1, 2006.


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