| Esta
primera imagen fue entregada por una respetable viuda
de Washington D. C. al escéptico sacerdote Carlos
M. de Heredia. Tras pasar siete meses desde la muerte
de su marido, durante una comida en el campo, uno de sus
hijos realizó esta fotografía. Cuando fue
revelada uno de sus nietos exclamó "abuelita,
aquí está mi abuelito".
El
padre Heredia llegó a la conclusión de
que la imagen del difunto era una "casualidad"
producida por el pelo de la mujer y el sombrero. Pero
cuando observamos la fotografía del hombre en
vida el parecido es desconcertante ¿Reorganización
del caos hacia formas conocidas o manifestación
de un fantasma?
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